A white medical radiation therapy machine with a black patient table in a clinic

Tengo dolor lumbar, ¿debería hacerme una resonancia magnética?

Hacerse una resonancia magnética cuando tenemos una lumbalgia no siempre es buena idea. Incluso podría resultar negativo. En este post se explica por qué, cuándo hacerla y cuándo no.

DOLORLUMBALGIA

Claudio

10/20/20263 min leer

Two doctors examining a brain mri scan together
Two doctors examining a brain mri scan together

Un día te agachas a atarte los cordones como de costumbre. De repente sientes un tirón en la zona baja de la espalda que te hace enderezarte inmediatamente. Pasas unos días con bastante dolor, casi no puedes hacer vida normal. Según pasan las semanas ese dolor intenso va remitiendo.

Pasan uno, dos y hasta tres meses. Pero no terminas de recuperarte complentamente. Entonces piensas: "Creo que tendría que hacerme una resonancia para ver si tengo algo en la espalda". Tu vecina, que siempre ha padecido de las lumbares, te dice que te la hagas porque a ella le sacaron dos hernias discales así y tiempo después la tuvieron que operar.

¿Te suena?

No siempre es mejor hacer más pruebas

Tiene sentido que si se hace un diagnóstico más preciso basado en una prueba de imagen, el tratamiento será mejor y por tanto los resultados también. No obstante, en la práctica no ocurre así.

La propia Asociación Internacional para el Estudio del Dolor afirma en este artículo que un exceso de pruebas de imagen tiene consecuencias negativas:

  • Mayor probabilidad de acabar en una cirugía

  • Mayor probabilidad de prescripción de opioides

  • Empeoramiento del dolor

  • Mayor gasto sanitario

¿Por qué?

Las razones de esto son varias y dependen de cada caso debido a tres factores principales:

  • La "falsa alarma" de los hallazgos normales: es habitual que en pruebas de imagen siempre salga algo, incluso en personas sin nigún tipo de dolor ni síntoma. Entonces, si te duele la espalda y te sale una hernia discal en resonancia magnética, podría ser que esa hernia sea inocente y el dolor venga de otro sitio. Es lo que se llama un falso positivo.

  • Leer un informe médico con palabras alarmantes como "degeneración", "ruptura" o "pinzamiento" genera miedo que adoptes conductas negativas de evitación del movimiento o rigidez de la zona. Además, los pensamientos catastrofistas respecto al propio cuerpo pueden hacer que el sistema nervioso central amplifique la señal de dolor como mecanismo de protección.

  • Retraso de la recuperación funcional: se dejan de centrar los esfuerzos en una parte muy importante del tratamiento el dolor lumbar que es el movimiento, la fuerza y la readaptación. En su lugar, se tiende a buscar alivio en técnicas pasivas que mejoran a corto plazo pero no solucionan el problema.

¿Cuándo están indicadas las pruebas de imagen?

Hay algunos casos en los que sería conveniente hacer una prueba, generalmente resonancia magnética:

  • Sospecha de problemas de salud graves o patologías no musculoesqueléticas: algunas condiciones de salud como infecciones, problemas neurológicos u otras enfermedades pueden manifestarse como dolor, enmascarando un problema que parece muscular pero no lo es. Podemos pensar en ello cuando aparecen otros síntomas como fiebre, dolor nocturno, pérdida de peso inexplicable o falta de apetito.

  • Radiculopatía lumbar en fase de empeoramiento: cuando hay afectación de las raíces nerviosas que avanza de forma progresiva. Algunos signos de sospecha son debilidad o pérdida de sensibilidad cada vez mayores.

  • Síndrome de la Cauda Equina: se caracteriza por dolor ciático en ambas piernas, anestesia en "silla de montar" (en la cara interna de ambos muslos), pérdida de control de efínteres o impotencia sexual.

Si no se da alguna de estas condiciones, rara vez va a ser imprescindible hacer una resonancia. Excepcionalmente un profesional sanitario puede requerir alguna prueba en casos específicos, pero esta decisión siempre debe estar basada en un razonamiento coherente, sospecha de algún problema específico o necesidad de descartar ciertas condiciones. No vale el argumento de "hacemos un escáner a ver qué sale".

Además, la resonancia magnética no es la "mejor prueba". En ciertos casos, una radiografía puede aportar información más valiosa para un correcto diagóstico. Otras veces, como en el caso de las radiculopatías lumbares, la electromiografía (EMG) puede dar información más precisa sobre el grado de afectación.

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